lunes, 25 de mayo de 2015

Sendero de sombras

Caminamos por los callejones del laberinto durante varios días, buscando alguna vía para poder escapar.
Avanzamos todos juntos, cercanos centímetro a centímetro y resguardando cualquier flanco que pudiésemos dejar a las fuerzas habitantes de aquella prisión fantástica.
Nos habían pagado un alto precio para hallar a la criatura, pero esta no dio señales de vida, no mientras estuvimos buscándola.
Ahora que huíamos hacia una salida, el grito subyugado del monstruo nos heló la sangre.
Una enorme y horrible sombra surgió de la nada y hundió todo en el silencio.  Entonces comprendimos que alguien moriría.


El viajero de la desolación

Eran las tres menos cuarto de la tarde, de un día de invierno gris y gélido y sentado frente al andén, aquel hombre miró su reloj, mostrando los ojos la tristeza que le corroía.
De súbito, silbando con los estrépitos de un gigante cansado, el tren trashumante se asomó por el horizonte, dejando tras de sí una estela de recuerdos nublados.


Aquel hombre se puso de pie y esperó a que el armatoste llegara hasta él. Cuando las puertas se abrieron y vio un féretro, apenas comprendió que su esposa había fallecido.

Sucesos Extraños: Episodio III

No mires bajo la cama Es noche sin estrellas, de cielo cerrado, de nubes grises que oscurecen más de lo habitual. En una modesta vivien...

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