lunes, 18 de abril de 2016

Recuerda…



"Recuerda aquel día, hace tantos años. Recuerda el rasgueo de la pluma sobre el papel, el olor de la tinta inundándolo todo. Recuerda".


"Recuerda el sonido del agua, el aroma de la hierba meciéndose al ritmo del viento. Recuerda el baile de las hadas, la risa de las Musas".

“Recuerda el rugido de los dragones, volando libremente sobre el cielo imaginario de tus oníricas travesías".

“Recuerda el tintineo del metal de tu estirpe, acariciando tenuemente el Canto de Hierro de los mensajeros del Ocaso".

"Recuerda el compás de tus latidos, las imágenes que revoloteaban en tu imaginación. El roce de tus dedos al blandir la daga entintada".

“Recuerda la magia de las palabras encantadas, el verso glorioso de los antiguos maestros que fueron guiados por las letras".

“Recuerda el principio del camino, el inicio del sendero que te llevó a ser un caballero de tinta y papel.
Recuerda las razones que esgrimiste cual espada para oponerte al destino y por las que guardaste tu rostro detrás de una gélida máscara".


“Recuerda el dolor insoportable que debiste tolerar, la tortura sin nombre que infligiste a tu ser antes de convertirte en un símbolo imperecedero".

“Recuerda el bello aleteo de las aves ululando a tu alrededor, planeando con la gracia de la majestad del cielo despejado y del brillante sol incandescente".

“Recuerda las espinas de la rosa inalcanzable que se clavaron en tu carne desnuda, mientras buscabas conquistar los labios de rojo carmesí de la Musa que era tu perdición adorada".

“Recuerda el suave rocío de la lluvia al amanecer, el plácido vaivén de las olas humedeciendo los dedos de tus pies con sutil armonía sublime".

“Recuerda el beso perdido de la princesa que con su inocencia rozó los hilos plateados de tu alma sórdida y vengativa".

“Recuerda la música del violín que inflamaba las cuerdas por donde transita tu sangre, nacida en el frío de la pálida tormenta del atardecer olvidado".

“Recuerda la melodía embriagadora entonada por los gráciles cabellos rojizos de la Señora de tus desvelos incontables, el verde esmeralda de su triste mirada anhelante".

“Recuerda el reflejo de la noche, marcada a fuego en los cimientos de tu ira dormida por el paso de los Eones".

“Recuerda las cadenas de la Caja de Pandora, que se llevaron con la llegada del crepúsculo la voluntad inquebrantable de tus miedos".

“Recuerda a los dioses vanidosos que hicieron naufragar al Poeta de los Mares para obligarte a perder la ruta hacia el Mundo de las Letras"

“Recuerda quien eres, lo que eres y aquello que tus deseos insondables pretenden hacer de ti, sin importar los obstáculos impuestos por la sombra a tu feble humanidad.
Simplemente recuerda y no vuelvas a olvidar".


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