Mis Dos yo

Nabar Alday

 Arrojado a la Tierra de Tinieblas dentro de un huevo de dragón un lejano día de marzo de 1988, caí en las garras del Caos siendo apenas un bebé. De aquella fuerza sin forma conseguí escapar ayudado por los poderes de la Voluntad, quien me puso de regreso en el camino correcto.
 Ignorante de mis orígenes verdaderos, fui adoptado por un carpintero y su mujer. Ambos, seres sencillos y de buena fe, me condujeron durante varias lunas en los senderos de letras, alimentando mi conocimiento y moviendo a mi curiosidad a buscar más. Sin embargo, una bruja de mil rostros llamada Destino me capturó y me encerró en una jaula de cristal hasta que cumplí los 20 años, cuando la Musa de la Tragedia - Melpómene - tomó el rostro de un ángel de mirada tierna y me subió en el Barco de las Palabras, del que aún soy tripulante. He vagado en las aguas de Tinta y Papel desde entonces, maravillándome con las vidas de otros como yo que han estado a bordo de tan impresionante navío y aprendiendo de ellos el arte de contar historias sin descanso.
 Me oculto detrás de una máscara porque no soy más que una idea, un símbolo, un personaje dentro de una obra, un inadaptado rebelde que se esconde del mundo hasta que consiga comprender todos los misterios de los Mundos de Tinta y Papel. 


Y...


 Nabar Alday no es con mucho mi verdadero nombre. Lo elegí como seudónimo solo para permitirme ser un personaje dentro de mis obras y porque nunca me agradó demasiado el que me dieron mis padres, más que nada por mi nombre de pila, que es demasiado común.


 Las artes en general y la literatura en particular me han fascinado desde muy niño, si bien en un principio mis aficiones iban más de la mano con el dibujo que con las letras.
 De hecho, hasta antes de terminar mis estudios escolares, mi verdadero plan era escribir un Cómic, ambientado en un mundo ficticio y donde los personajes fueran capaces de realizar enormes prodigios.
 No fue hasta que leí La Comunidad del Anillo y El Hobbit que mis intenciones cambiaron y decidí dedicarme al difícil trabajo de escritor, aunque en un momento era más un pasatiempo que un oficio, pues originalmente pensaba convertirme en abogado.
Varios años más tarde y luego de una vuelta inmensa, casi tan larga como mi propia vida, tomé el camino del autor y comencé a pensar seriamente en hacer de las palabras un camino y de la tinta y el papel mi vehículo.
 Al día de hoy, me dedico a tiempo completo a escribir, mientras espero ver publicada mi primera novela, que me ha provocado más quebraderos de cabeza de los esperados.

1 comentario:

  1. Joder chico, casi me estás describiendo también a mi. Cambiando algunos aspectos, creo que sentimos lo mismo. Te admiro. A seguir luchando, es lo que nos tocó. Un abrazo, amigo de tintas y papeles.

    ResponderEliminar